
Windows vs Linux/guerra sin fin
Fecha Sábado, 26 mayo a las 23:43:05 Tema Windows
Cuando parecían darse las condiciones para una coexistencia pacífica
entre Windows y Linux, el abogado jefe de Microsoft, Brad Smith, ha
vuelto a agitar las aguas con unas declaraciones que reafirman la
doctrina de su consejero delegado, Steve Ballmer: Linux -y, en general,
lo que se conoce como software libre o de código abierto- es una
violación sistemática de patentes de Microsoft.
Por consiguiente, está dispuesto a acudir a los tribunales en defensa
de su propiedad intelectual, aunque por el momento confía en que los
infractores firmen acuerdos de licencia.
Smith dijo en Fortune que los laboratorios de Microsoft han
identificado 235 infracciones en Linux y en aplicaciones de código
abierto como OpenOffice.
Para llevar adelante una demanda judicial debería añadir la
identificación nominal de los infractores, pero es probable que los
mayores usuarios de Linux sean, a la vez, grandes clientes de
Microsoft.
Subyace la idea de que éstos preferirán pactar una licencia barata antes que exponerse a la incertidumbre.
En una hipótesis plausible, Microsoft podría optar por demandar a los
distribuidores comerciales de Linux -la presa más gorda sería Red Hat
con el 65% de este mercado- abriendo un frente tan extenso como
imprevisible.
Aunque el software no está explícitamente recogido en la vetusta ley
estadounidense sobre patentes, ha entrado en ella por la vía de la
jurisprudencia. Pero las sentencias recientes del Tribunal Supremo
parecen inclinarse por el principio de que la propiedad intelectual ha
de ser un estímulo para la innovación, y no crear situaciones de
monopolio.
Por otra parte, un programa informático no es una innovación homogénea,
sino que puede contener cientos, miles o millones de innovaciones
singulares.
De modo que lo primero que haría cualquier juez sería pedir a la parte
demandante que desvele las líneas de su código que hayan sido violadas
por la demandada.
Pero mientras el código de Linux es, por definición, abierto, el de
Windows es secreto. Lo que significa que Microsoft, que no partió de
cero, podría encontrarse en la rara situación de exponerse a ser
denunciada, a su vez, por quienes desarrollaron los sistemas operativos
predecesores de Windows.
Varios gigantes de la industria, entre ellos Red Hat e IBM, han sellado
una alianza de apoyo mutuo en el caso de que alguno de ellos fuera
demandado. Brad Smith ha dejado claro que descarta por ahora la vía
judicial.
Según las primeras opiniones, su propósito sería forzar a otros
distribuidores de Linux a sumarse al acuerdo firmado con Novell en
noviembre pasado para facilitar la interoperabilidad de ambos sistemas
operativos.
El acuerdo incluye una renuncia expresa de Microsoft a litigar contra
los clientes de Novell y debería servir de modelo para cerrar una
guerra fría que afecta a los grandes usuarios, interesados en que sus
sistemas informáticos sean mixtos.
Secundariamente, podría ser una fórmula de recaudación de royalties
sobre aquellos elementos de su propiedad intelectual supuestamente
incorporados a Linux.
Si bien el acuerdo con Novell no ha suscitado la emulación que
Microsoft esperaba, ha puesto de relieve el cisma de la familia Linux:
por un lado, quienes procuran una evolución comercial del sistema
operativo como producto de mercado -línea que defiende su inventor,
Linus Torvalds- y, por otro, el sector intransigente, encarnado en el
activista Richard Stallman. Éste,
que guarda la llave del tabernáculo, ha procedido de inmediato a
enmendar las reglas que rigen la licencia pública de Linux para que no
cunda el ejemplo: quien se atreva a desafiar la ortodoxia será
maldecido como cómplice del enemigo. En
cuanto a Microsoft, quizá debería pensar sobre el popular refrán
español: “Quien pleitos tiene, el sueño pierde”.
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