Los fabricantes siguen mejorando sus modelos para incluir herramientas
de Internet como el chat, el correo electrónico o los vídeos compartidos. El televisor de toda la vida está en un momento de renovación y
redefinición. Las pantallas son cada vez más amplias, ligeras y
delgadas: la tecnología ha avanzado mucho desde que, en 1992, Fujitsu
presentó su primer monitor plano en color, de 21 pulgadas, o desde que
Pioneer empezó a vender al público la primera pantalla de plasma en
1997. Ahora, el siguiente paso es incorporar a la televisión un módem
que la conecte a la Red.
De manera muy pausada al principio, y con más fuerza en los últimos
años, la nueva tecnología de "lo plano" ha terminado por enterrar al
viejo tubo catódico, ése que obligaba a montar aparatos grandes como
media lavadora y que cuando se estropeaba hacía que fuera mejor cambiar
de televisor. La pantalla plana, LCD o plasma, ha triunfado.
Y la tendencia a la extrema delgadez continúa. En la reciente Feria
Electrónica de Berlín (IFA 2008), una empresa ya presentó un nuevo
modelo de pantalla de cristal líquido de menos de un centímetro de
ancho.
Además, el progresivo abaratamiento y las mejoras tecnológicas han
permitido aumentar la superficie disponible: hoy son frecuentes, como
tamaño estándar en los hogares, pantallas de plasma de 37 pulgadas (94
centímetros). Pero las hay mucho mayores: en el Consumer Electronics
Show de Las Vegas de este año se pudo ver un modelo de Panasonic de 150
pulgadas (3,81 metros).
Sin cables, en alta definición y con ADSL
Según la tendencia actual, los nuevos televisores no tendrán más
cable que el que sirve para recibir la electricidad. Todas las demás
funciones (altavoces, por ejemplo) se sirven de tecnologías
inalámbricas como Bluetooth.
Otra opción disponible, que despega lentamente en países como Estados
Unidos o Reino Unido, es la televisión de alta definición (HDTV). Así,
por ejemplo, la británica BBC ya ofrece canales deportivos o de
historia que aprovechan plenamente la calidad de imagen (tan real que
parece hecha en 3D) por su alta definición.
Los televisores reciben contenidos ya de diferentes canales: las
ondas hertzianas que llegan a las antenas (la tele de toda la vida); la
TDT,
que llega también a las antenas pero exige un descodificador; el
satélite (como Digital+ y otros servicios); el cable (como ONO o
Telecable); el ADSL (como Imagenio, de Telefónica)...
Pero nada de esto parece bastante en unos tiempos en los que
Internet y los ordenadores, grandes centros de ocio multimedia, dejan
menos tiempo a los usuarios para pasar frente al televisor. Sin
embargo, los fabricantes no parecen dispuestos a dar su brazo a torcer;
trabajan contrarreloj para ofrecer nuevas funcionalidades. Empresas
como LG han presentado recientemente modelos de televisor que permiten
recibir imágenes desde el móvil directamente a la pantalla.
Intel quiere meterse en la tele
Y hay movimientos aún más importantes en la industria. Así, Eric Kim, el gerente del mayor fabricante de procesadores
del mundo (Intel), anunció recientemente en San Francisco (Estados
Unidos) su intención de llevar Internet a los televisores. La idea es
utilizar el nuevo procesador de Intel, el CE 1300 (Canmore). Este nuevo
chip, pensado especialmente para electrodomésticos, permite imágenes de
alta definición, gráficos 3D y audio con calidad de "cine en casa".
Para sacarle el mayor rendimiento posible, Intel trabaja con el
portal de Internet Yahoo! en el desarrollo de "TV-widgets", pequeñas
aplicaciones interactivas para canales de televisión. La idea es que
los usuarios puedan hacer frente al televisor buena parte de las cosas
que hacen delante del ordenador: chatear mientras ven la tele, ver
vídeos de YouTube, enviar emails, recibir noticias personalizadas...
En este modelo, Intel pondría el procesador y Yahoo! el software.
Además, se unirían fabricantes como Samsung o Toshiba, que serían
quienes finalmente comercializarían estos televisores. Los nuevos
modelos podrían estar listos a finales de este año 2008 o en la primera
mitad de 2009, según Eric Kim. La idea para los fabricantes de
televisores parece clara: si no puedes con tu enemigo (Internet), únete
a él.
WebTV, un antecedente que nunca prosperó
Claro que el concepto no es nuevo. Hace más de una década, en 1995, ya
surgió el primer modelo de "ordenador dedicado" (una especie de
descodificador) que pretendía convertir el televisor en un ordenador:
WebTV. Dado que aún poca gente tenía un PC pero todo el mundo tenía
tele, bastaba con convertir ésta en una máquina capaz de navegar por la
Red para reunir lo mejor de ambos mundos.
La idea parecía tan potente, y generó tanto ruido en los medios,
que en 1997 una alianza formada por Microsoft, Intel y Compaq compró al
fabricante original de la WebTV (WebTV Networks) por 425 millones de
dólares. Finalmente, en 2001, Microsoft Networks se hizo con las
riendas del proyecto en exclusiva.
Pero este producto nunca prosperó. Para empezar, la actitud de los
televidentes ante el televisor suele ser pasiva, mientras que el
ordenador exige interactividad constante. Pero, sobre todo, las dos
tecnologías son totalmente diferentes. Una nació a mediados del siglo
XX y se basaba en la electrónica, en la emisión y recepción de ondas.
La otra se centra en el constante intercambio de paquetes de datos. Se
pueden unir, sí, pero el coste de hacerlo es altísimo y los resultados
no muy buenos.
Así, por poner un ejemplo, los televisores utilizan una resolución
de 560 píxeles de ancho, mientras que los ordenadores usan comúnmente
800 x 600 píxeles. Para resolverlo, era preciso realizar una "chapuza
tecnológica". Y constantemente surgían miles de problemas similares, lo
que encarecía el producto. Mientras este híbrido no terminaba de
desarrollarse de forma satisfactoria (en palabras de un analista de la
época, resultaba "como el coche-barco", interesante como concepto pero
que, en la realidad, navega como un auto y circula por la carretera
como un buque), el resto de la industria evolucionaba a gran velocidad.
Cada vez que la WebTV creía haber dominado la integración entre
televisor e Internet, la tecnología había progresado y se había quedado
obsoleta.
Via: Consumer.es