La conjunción entre el uso de marcadores automáticos y el abaratamiento
de las comunicaciones de voz en Internet facilita esta mala práctica. Las tres de la mañana. Suena el teléfono. ¿Tan tarde? Será algo
urgente... No, es una máquina automática que ha dado paso a un
teleoperador que trata de vender cualquier producto o servicio. Este
spam telefónico se extiende al albur del abaratamiento de las llamadas,
con un sistema que rentabiliza al máximo el tiempo de los vendedores y
realiza llamadas aleatorias a todos los teléfonos fijos a cualquier
hora del día.
A la caza del cliente
Se descuelga el teléfono y se escucha una frase gancho del tipo:
"Ha sido seleccionado para obtener una mejor conexión a Internet".
Durante los últimos meses, miles de personas han recibido este tipo de
llamadas no deseadas, que venden productos no solicitados y que se
valen de artimañas para tratar de lograr que el consumidor contrate los
servicios.
El spam,
hasta ahora restringido al correo electrónico, ha llegado al teléfono
merced al abaratamiento de las comunicaciones por el uso masivo de
Internet para conducir la voz (VoIP)
y mediante un software que ejerce la función de marcador automático y
"predictivo". Por eso, no resulta necesario que una persona marque
manualmente los números. Una máquina consulta una base de datos y
comienza el bombardeo de llamadas en busca de posibles clientes para
proveedores de acceso a Internet, operadoras de telefonía móvil,
compañías de seguros o bancos.
Ante esta situación, el consumidor se encuentra indefenso porque no
sabe cómo esas empresas han conseguido el número y desconoce cómo
detener la sucesión de llamadas. Se llegan a producir situaciones
paradójicas: escuchar a vendedores de un servicio que ya se tiene
contratado o descolgar el terminal y comenzar a oír tonos de llamada,
como si el usuario fuera el que inicia la comunicación.
Con frecuencia, ni siquiera habla una persona cuando se descuelga
el teléfono, sino una grabación que informa de la promoción en
cuestión, y los teleoperadores no se identifican con claridad ni
tampoco explican con demasiados detalles la oferta que realizan.
Se va a legislar contra el spam telefónico
De esta manera, el spam ha aterrizado en los teléfonos fijos. Para
minimizarlo, el Ministerio de Sanidad y Consumo proyecta una ley que
traslada una directiva europea (2005/29/EC)
al ámbito nacional. Este tipo de llamadas se consideran prácticas de
competencia desleal y su aprobación permitirá poderlas perseguir
legalmente.
Además, según el informe sobre el anteproyecto de ley emitido desde
el ministerio, el spam telefónico puede modificar "el comportamiento
económico de los consumidores" e "inducir a error" a los destinatarios
en temas como la "asistencia postventa o el tratamiento de las
reclamaciones". Todavía no se ha determinado el tipo de castigo que
conllevará incumplir la ley, pero se barajan las sanciones económicas y
el cese de servicios en los casos más graves.
No comunicar bien todas las condiciones
El spam telefónico presenta un problema añadido. Los consumidores
se encuentran desprevenidos cuando atienden la llamada, mientras los
vendedores tratan por todos los medios de vender el producto o servicio
que ofertan. Esto provoca que a veces no se transmita la información de
forma clara y que las personas contraten servicios que no desean.
Estas tácticas también serán perseguidas por la futura ley, que
tratará de evitar prácticas desleales entre las empresas. Así, el
informe presentado para el anteproyecto señala prácticas inadecuadas
como la ocultación de información, la transmisión de datos de forma
ambigua o la costumbre de atosigar al consumidor para que compre,
porque se acaba un supuesto plazo promocional, por ejemplo.
Soluciones caseras al spam telefónico
Afortunadamente, el consumidor dispone de varias medidas para evitar en
lo posible el spam telefónico. Antes, este tipo de llamadas se
identificaban con claridad porque ocultaban su número y en la pantalla
del teléfono sólo se leía "número privado", "número oculto" o "no
disponible".
Sin embargo, como en el juego del gato y el ratón, las
comunicaciones que antes se parapetaban en el número oculto, ahora lo
muestran sin ningún pudor gracias a la facilidad con la que se pueden
adoptar los números desechables o virtuales, asignados a líneas de telefonía de voz sobre IP.
De esta manera, el marketing resulta más eficaz porque se camuflan
como números de la misma provincia y la tentación de descolgar es más
grande, por si se trata de alguna persona conocida que telefonea desde
un terminal distinto. De todas formas, también se dan casos de números
que proceden de otras provincias o, incluso, de otros países.
Algunas soluciones al spam telefónico
-
Dar de baja el número de teléfono fijo de las
guías de teléfonos, lo que se debe hacer con el operador con quien se
tenga contratada la línea. Los clientes de Telefónica pueden realizar
ese trámite con una llamada al número gratuito 1004. Una de las fuentes
principales de las bases de datos de las compañías de telemarketing se
encuentra precisamente en este tipo de datos públicos.
-
Dejar muy claro que no se está
interesado en ninguno de los servicios ofertados. Si los teleoperadores
ofrecen volver a llamar a otra hora en que la persona no esté ocupada,
se corre el riesgo de que efectivamente se pongan en contacto de nuevo.
A menos que haya verdadero interés, resulta más conveniente descartar
la opción desde el principio.
-
Pedir a la operadora que rechace
automáticamente las llamadas procedentes de número oculto, privado o no
disponible. Se trata de un servicio obligatorio por ley, aunque las
operadoras cobran por prestarlo. El lado negativo de esta decisión se
encuentra en que se pueden perder llamadas importantes, como por
ejemplo las realizadas desde programas de voz sobre IP, como Skype, o
las efectuadas por personas que no muestran su número porque no quieren
o porque llaman desde un lugar que no transmite esta información.
Si no se desea tomar una medida tan drástica,
siempre queda la alternativa de no atender las llamadas que no se
identifiquen, aunque esto conlleve aguantar la molestia de que el
terminal suene hasta que cuelguen o salte el contestador.
-
La alternativa más casera consiste
en descolgar y poner en silencio el micrófono del teléfono. Al no
captar ningún ruido, la máquina que efectúa las llamadas entenderá que
no ha descolgado el teléfono una persona y no pasará la llamada a
ningún teleoperador.
Pero la mejor forma de evitar la repetición de
llamadas consiste en no descolgar el teléfono. Así, la máquina creerá
que no hay nadie en el domicilio y progresivamente eliminará esta
opción entre su lista de intentos. Por el contrario, si se contesta, se
ganan puntos para ser llamado para propuestas comerciales de todo tipo.
¿Desde qué números se emite spam telefónico?
Cuando el spam telefónico se produce con el número al descubierto,
puede quedar la curiosidad de saber si el número es una llamada de un
teleoperador o de algún allegado que se comunica desde un teléfono
distinto al habitual. En Internet se pueden encontrar sitios como WhoCallsMe, WhoCallUs o CallerComplaints.com
donde las propias víctimas dejan constancia de los números que les han
telefoneado, de forma que pueda servir de guía para otras personas.
Marcadores automáticos de llamadas
El spam telefónico se parece a su pariente del correo electrónico en
que no son personas las que establecen el contacto sino de máquinas,
que pueden ser específicas o programas que adaptan ordenadores a esta
misión. Así, estos aparatos llaman automáticamente y de forma aleatoria
a los números de teléfono de la base de datos con la que trabajan, con
una misión muy clara: exprimir el tiempo de trabajo de los
teleoperadores, a los que se les pasa la llamada, sin que el usuario se
percate, en cuanto detectan que alguien ha contestado.
Para su funcionamiento, estas máquinas consideran parámetros como
la duración media de cada llamada, para predecir estadísticamente
cuándo debe marcar el siguiente número de forma que no se produzcan
tiempos muertos y puedan pasar la llamada al instante. También tienen
en cuenta el comportamiento de los teléfonos de destino: si comunica,
si salta el contestador, si es un fax, si atiende una persona, etc. De
esta manera, se trata de optimizar la lista de teléfonos más válidos,
los que en próximos días presentan más opciones de atender a los
televendedores.
Así, cuando se atiende una comunicación iniciada por estas
máquinas, involuntariamente se le está transmitiendo la información de
que ese día de la semana y a esa hora es probable que la persona vuelva
a contestar. Por el contrario, si no se contesta, el programa puede
descartar un nuevo intento en esa franja de tiempo.
Llamadas sigilosas
Como se trata de una máquina, se pueden dar situaciones insólitas,
como recibir llamadas con frecuencia o a horas no habituales; o
llamadas sigilosas. Éstas se producen cuando el usuario contesta pero
en el otro lado nadie habla. ¿Ha llamado un fantasma?
La escena parece de película y un posible presagio de alguna mala
noticia. Pero no, se trata de un fallo de la máquina, que no ha podido
derivar la conversación a un teleoperador, porque se encontraban todos
ocupados o porque ha habido un error en la transferencia de la llamada.
Ante esta situación, se programan para colgar después de un
determinado número de intentos de transferencia, por lo que el usuario
se sorprende; después de atender una llamada en la que nadie le ha
hablado, le han colgado.
Por otro lado, si estos marcadores automáticos, que disponen de
detectores de voz, no captan ningún sonido, interpretan que quien ha
descolgado no ha sido una persona sino una máquina (por ejemplo, un
fax), por lo que cuelgan y producen más desconcierto en la persona que
ha atendido la llamada. Además, si la persona que responde habla, pero
tarda en articular un sonido, la voz grabada de la máquina o el
teleoperador saldrá con retraso, un hecho aparentemente inexplicable
para un consumidor que cree atender la llamada de una persona allegada.
¿Cómo consiguen los teléfonos?
Los números de teléfono de las empresas que realizan el spam telefónico
proceden en muchos casos de bases de datos de clientes de la compañía
que contrata sus servicios. Se puede tratar tanto de clientes antiguos
como actuales. Una táctica muy utilizada para engrosar estas bases de
datos consiste en fomentar todo tipo de concursos con diferentes
regalos que exigen ciertos datos para participar, ya sea por teléfono,
carta postal o correo electrónico, y entre ellos el número de teléfono.
De todas formas, las diferentes guías telefónicas suponen la manera
más sencilla de conseguir el contacto telefónico, aunque no
proporcionan tanta información como la que se puede haber conseguido a
través de concursos, encuestas y otras formas de relacionarse con los
clientes.
Via: Consumer.es