El término
cookie estaba relacionado con unas galletas. Hoy en día, la palabra cookie
también está relacionada con Internet.
Constituye el
único método del que dispone un sitio Web a través de su servidor, para
almacenar en el disco rígido de un usuario un fichero local con información.
El término
cookie fue adoptado por la empresa Netscape para designar la operación que
consiste en grabar información en el disco rígido de un usuario conectado a
Internet, a través de un navegador.
Actualmente, casi todos los navegadores la han adoptado y se ha convertido en
una palabra con un significado bien definido y concreto dentro de la WWW.
No se sabe
bien por qué se ha decidido utilizar este término, aunque existe una hipótesis:
Un travieso programador del entorno Unix creó un programa llamado El monstruo
cookie, que aparecía en una sesión de usuario y presentaba en la pantalla el
mensaje: "Quiero una cookie". Si el usuario introducía la palabra
cookie, los daños sufridos en el trabajo que estaba realizando en ese momento
serían de poca consideración. Este programa podría ser considerado un virus
Informático. Las cookies que se reciben a través de Internet nada tienen que
ver.
Las cookies
constituyen la forma virtual más fácil y sencilla para identificar y perseguir
a un visitante de un sitio Web. En lugar de mantener una conexión directa con
el usuario, será éste el que, a través de su navegador y de forma totalmente
transparente, enviará la información necesaria al servidor.
Viaje por
la Red
Veamos el
camino que recorren las cookies desde que son enviadas por el servidor hasta que
se instalan en el disco rígido de la computadora. Primero es necesario que esta
esté conectada a Internet. Cuando un usuario solicita una página Web, nuestro
navegador se pone en contacto con el servidor que la contiene. Una vez que el
servidor ha sido contactado, transmite conjuntamente la página Web solicitada y
la información cookie necesaria a nuestro navegador vía HTTP (Hyper-Text
Transport Protocol - Protocolo de Transferencia de Hipertexto). El navegador
almacena esta información en nuestro disco rígido. Posteriormente, cuando el
usuario vuelve a solicitar la página Web al servidor en cuestión, el fichero
almacenado en nuestra PC es enviado al servidor vía HTTP, conjuntamente con la
petición de la página.