El Espacio Psicoanalítico de Barcelona experimenta nuevas formas de dar terapia
en Second Life (SL), el mundo virtual donde se interrelacionan más de diez
millones de personas de todo el mundo.
En enero de 2007 probé Second Life
y quedé inmediatamente fascinado por la calidad de la experiencia. Al
poco tiempo los fabricantes de la plataforma anunciaron planes para
incorporar voz tridimensional y decidimos abrir una extensión virtual
de la institución." La versión virtual del Espacio
Psicoanalítico de Barcelona que está funcionando desde hace dos meses,
también ofrece clases en "mixed reality", es decir, simultáneamente en
la realidad y en Second Life.
"A
cada clase asisten alumnos reales y virtuales, de modo que nuestras
aulas en SL operan como una extensión virtual de nuestras clases reales
(de ahí el nombre de extensión virtual). Y con una instalación adecuada
de audio se logra la comunicación bidireccional en tiempo real con los
alumnos", dijo Blasco.
En cuanto a la clínica, el sitio dispone de consultas siguiendo el modelo de las realizadas en la vida real (Real Life o RL, dicen los iniciados).
"Disponemos
de mesas, sillas, divanes, etcétera. Los pacientes llegan, les abrimos
la puerta, se tumban en el diván o se sientan en la silla."
Para evitar problemas de confidencialidad, la institución utiliza un canal privado de voz proporcionado por Second Life,
con tecnología VoIP, para garantizar que nadie, excepto el paciente y
el psicoanalista, pueda oír lo que en estas sesiones se dice.
Además,
disponen de sistemas de protección de la intimidad que impiden el
acceso a otras personas mientras el paciente se encuentra en consulta.
"Para
las terapias de grupo nos reunimos en salas habilitadas especialmente,
e impedimos, por la duración del grupo, el acceso a las islas de
extraños, para garantizar así la confidencialidad", indicó.
El
especialista explicó que aunque se trata de espacios virtuales los
psicoanalistas identifican la personalidad real de los avatares en los
perfiles que estos crean y por eso no se produce ningún engaño.
"Hemos
observado que algunos pacientes pueden llegar a hablar de sus fantasías
o sus problemas con más facilidad si los atribuyen a sus avatares,
puesto que éstos son ellos mismos pero al mismo tiempo no son ellos
mismos. En este sentido la misma inmersión en Second Life puede tener un efecto terapéutico, cuando está insertada en un tratamiento", añadió.
El experto aclaró que algunas personas se inhiben al intentar explorar Second Life
(hemos visto casos claros de agorafobia, miedo a los lugares abiertos),
mientras que otras dan rienda suelta a algunas de sus fantasías, lo
que, enmarcado en una terapia, puede llegar a tener efectos benéficos.
"Hay que resaltar, en todo caso, que para sicoanalizarse en SL no hace
falta ser un jugador, basta con tener un avatar creado para la terapia
y usarlo exclusivamente para ella", aseguró.
La extensión
virtual de esta institución es un proyecto ambicioso, en el que
invirtió más de siete meses de trabajo y unos diez mil euros para poner
el proyecto en marcha, el cual inició con la adquisición de
instalaciones.
Para desarrollar sus actividades dispone de dos islas contiguas,
La institución, con más de once años de experiencia, creó un lugar en el cual
los avatares, personajes creados por los jugadores, contarán con atención
psicoanalítica virtual y formación simultánea en ambos mundos.
El psicoanalista y codirector de centro, José María Blasco, explicó a
Excélsior que ellos decidieron ingresar a SL porque así pueden brindar sus
servicios a personas que se encuentran lejos de Barcelona.
Freudiana
(haciendo una clara referencia a Sigmund Freud), que se encuentra el
Campus, recinto vallado y con jardines de 25 mil metros cuadrados, en
el que está la dirección del Espacio Psicoanalítico, edificio destinado
a la celebración de reuniones institucionales, entrevistas y terapias
de grupo con los directores.
También está el Aula Magna,
edificio neogótico que incluye un salón con capacidad para tres
profesores y 44 asistentes, una sala de reuniones y el Aulario,
compuesto de dos salones, cada uno con capacidad para 36 alumnos.
En la isla
Lacaniana
(por Jacques Lacan, el siquiatra, doctor y psicoanalista francés)
situada en el oeste de la extensión virtual, se hacen las consultas de
los directores.
Con este espacio virtual, hasta ahora el único de su tipo creado en Second Life, Blasco espera que cada vez más usuarios se animen a participar... y a abrir su mente.
cnnexpansion.com