En mayo pasado se cumplió un año desde el lanzamiento del servicio de
tercera generación (3G) de telefonía celular en la Argentina y, como
todo cumpleaños, es un buen momento para ver qué pasó, que no pasó y
qué puede pasar.
Por Enrique Carrier - No es muy sencillo determinar el número de
líneas operando con equipos 3G (lo cual no equivale a que estén
utilizando las capacidades propias de esta tecnología), pero según
diversas fuentes puede estimarse en alrededor de unas 120 mil líneas.
En términos relativos es casi insignificante, ya que sólo representan
el 0,3% del total de líneas en servicio en el país. ¿Se puede hablar de
resultados decepcionantes? Sí y no.
Sí si se considera la expectativa generada por los propios
operadores, a veces más por un tema de posicionamiento que por el
empuje al producto en sí. En esto Claro se diferencia de sus
competidores, ya que la empresa busca ocupar un espacio también como
ISP (proveedor de servicios de Internet, sigla en inglés) con sus
módems USB para conectar a PC, incluyendo a las de escritorio, terreno
en el que por sus vínculos con sus parientes de fija, Movistar y
Personal no avanzan agresivamente.
No es decepcionante si se recuerda que al momento del lanzamiento de
3G, Personal fue muy cauteloso, aclarando que las inversiones en
expansión de la red avanzarían al ritmo de la demanda. Y Movistar si
bien no fue tan explícito, en los hechos tuvo un comportamiento similar.
Lo cierto es que más allá del accionar de cada operador en
particular, el desarrollo de 3G depende de todo un ecosistema que
evidentemente no se obtiene de un día para el otro. Obviamente, el
punto de partida es la red. Y en el caso de servicios móviles, la
cobertura es clave, ya que nadie quiere un servicio que ande sólo en
algunos puntos de una ciudad o de un país. Otro aspecto son las tarifas
de los servicios de datos, las cuales tienen dos contras: en muchos
casos son caras y, al cobrarse por tráfico, no son transparentes para
el usuario. A esto hay que sumarle el costo de los equipos, que todavía
se encuentran en valores de gama media para arriba, aunque se sabe que
esto es sólo cuestión de tiempo. El último eslabón de la cadena son los
contenidos. Aquí, si bien habrá espacio para lo que algunos
desarrolladores puedan ofrecer, la experiencia de Internet indica que
en la medida en que los usuarios llegan, los contenidos se generan.
Lo que resta del 2008 y todo el 2009 serán clave para que el
ecosistema, aún incipiente, se desarrolle. Entonces ya podremos hablar
de un mercado de 3G que muestre una penetración de un dígito sólido
respecto del parque total de líneas celulares y no de la fracción
actual.
Enrique Carrier es director de la consultora Carrier y Asociados.