La pizza es un preparado apto para todas las edades según cómo se prepare, e incluso adecuado para dietas bajas en grasas. El fast food o comida rápida se ha convertido en un hábito
para una gran parte de la población, especialmente para los más
jóvenes, que consideran este tipo de comida un pretexto para reunirse
con los amigos sin gastar demasiado. Este tipo de comida, que incluye pizzas,
bocadillos o hamburguesas, ha sido muy criticada en las últimas
décadas. Sin embargo, puede ser apta para todas las edades según cómo
se prepare. Incluso las pueden tomar quienes siguen dietas para perder
peso o bajas en grasa. Un ejemplo está en las pizzas, que elaboradas en
casa pueden convertirse en un alimento muy nutritivo y saludable.
Pizzas, mejor sin son caseras
El contenido nutricional de la pizza varía según sus ingredientes,
ya sean carnes, pescados, quesos o vegetales. En todo caso, las caseras
son las más recomendadas, ya que de esta forma se puede estar seguro de
la calidad y cantidad de dichos ingredientes. Además, es un plato fácil
de preparar y de gran aceptación.
Los mismos elementos que se incluyen en una pizza
tradicional pueden convertirse en más saludables si se usan sus
variedades menos grasas. Así, podemos incluir en éstas queso poco
graso, ya que los hay especiales bajos en grasa; jamón magro o fiambre
de pollo o pavo, aún menos grasos que el jamón york o serrano; atún al
natural sólo conservado en agua y sal; tomate triturado; y diversas
hortalizas o verduras como ruedas de tomate, cebolla, pimiento,
champiñones o alcachofas. Una porción de pizza con estos
ingredientes resulta de lo más completa sin necesidad de añadir nada
más a la comida, salvo un buen vaso de agua y quizás una ensalada
variada como entrante. Para los postres, una fruta o un lácteo sencillo
(yogur o cuajada) acabaría de completar una comida saludable y no tan
calórica.
Rico aporte en nutrientes
La base de pizza contiene fundamentalmente hidratos de
carbono complejos (al igual que el pan, el arroz, las pastas
alimenticias, las legumbres o las patatas). Los ingredientes de origen
animal añadidos contienen proteínas de calidad y cantidades variables
de grasa (según el tipo de queso y de jamón o fiambre empleados, por
ejemplo). Finalmente, los vegetales aportan principalmente fibras y
minerales.
Todo lo mencionado no debería usarse como excusa para convertir las pizzas
caseras en el plato de cada día. En este caso, no se estarían
ingiriendo otros alimentos que son básicos para nuestra salud. Por
tanto, lo preferible es realizar un consumo ocasional, sin dejar que se
convierta en un hábito, e intentar llevar a cabo las recomendaciones de
una dieta equilibrada.
Como hacer una masa de pizza casera
Hacer la masa de una pizza no es complicado, conforme vas haciendo
masas te vas especializando y cada vez te salen mejor. Esta receta es
fácil y gracias a ella podrás elaborar tus propias pizzas.
Los ingredientes
130 gramos de harina, 25 gramos de mantequilla, aceite de oliva y una pizca de sal.
La preparación
Mezcla la mantequilla con 100 gramos de harina, 2 cucharadas de aceite
y la sal. Entonces amasa rápidamente y añade el agua necesaria para
obtener una masa que sea consistente y elástica.
Espolvorea esta masa con harina y déjala reposar unos 30 minutos envuelta en film y en la nevera.
Espolvorea también con harina el mármol de la cocina donde vas a
trabajar la masa y usando un rodillo, también enharinado, intenta
conseguir una plancha de masa lo mas fina posible dándole la forma
típica de la pizza. Aunque la puedes hacer rectangular tambien.
Ya tienes la masa de pizza casera, solo falta que tu la termines con el resto de ingredientes; la salsa de tomate, la mozzarella, etc.
Engrasa con un poco de aceite la bandeja del horno y espolvoréala de harina y termina tu pizza.
La degustación
Tremenda pizza nos vamos a zampar y elaborada por nosotros mismos nos sabrá a gloria.
Via: Consumer.es y Directoalpaladar.com