Cada vez más evidencias demuestran que la cirugía podría curar de forma
efectiva la diabetes Tipo 2 – un enfoque que no sólo podría cambiar la
forma en que se trata la enfermedad, sino que introduce una nueva forma
de pensar en la diabetes.
Un nuevo artículo – publicado en un suplemento especial del número de febrero de Diabetes Care
por un gran experto en el campo emergente de la cirugía para la
diabetes – apunta al intestino delgado como el posible emplazamiento de
los mecanismos críticos del desarrollo de la diabetes.
El autor del estudio, el Dr. Francesco Rubino del Hospital
Presbiteriano de Nueva York/ Centro Médico Weill Cornell, presenta
evidencias científicas en los mecanismos de control de la diabetes tras
la cirugía. Los estudios clínicos han mostrado que el procedimiento que
simplemente restringe el tamaño del estómago (es decir, bandeo
gástrico) mejora la diabetes sólo induciendo una pérdida de peso
masiva. Al estudiar la diabetes en animales, el Dr. Rubino fue el
primero en proporcionar evidencias científicas de que la operación de
bypass gastrointestinal que implica una reasignación de la ruta del
tracto gastrointestinal (es decir, bypass gástrico) puede causar la
remisión de la diabetes independientemente de cualquier peso perdido, e
incluso en sujetos que no son obesos.

“Constestando a la pregunta de cómo funciona la cirugía para la
diabetes, podemos estar contestando a la pregunta de cómo trabaja la
propia diabetes”, dice el Dr. Rubino que es profesor del Departamento
de Cirugía del Colegio Médico Weill Cornell y Jefe de Cirugía
metabólica gastrointestinal en el Presbiteriano de Nueva York/Weill
Cornell.
Investigaciones previas del Dr. Rubino han demostrado que el
mecanismo primario por el cual el procedimiento de bypass gástrico
controla la diabetes depende específicamente del bypass de la parte
alta del intestino delgado – el duodeno y el yeyuno. Este es un
hallazgo clave que podría indicar los orígenes de la diabetes.
“Cuando hacemos el bypass del duodeno y el yeyuno, estamos evitando
lo que podría ser el origen del problema”, dice el Dr. Rubino, que
dirige el Centro de Cirugía para la Diabetes del Presbiteriano de Nueva
York/Weill Cornell.
De hecho, cada vez se ha vuelto más evidente que el importante papel
que desempeña el tracto gastrointestinal en la regulación de la
energía, y que muchas hormonas intestinales están involucradas en la
regulación del metabolismo del azúcar. “No sorprendería a nadie que la
alteración quirúrgica de la anatomía intestinal afecta a los mecanismos
que regulan los niveles de azúcar en sangre, que finalmente influyen en
la diabetes”, dice el Dr. Rubino.
Aunque otras operaciones gastrointestinales podrían curar la
diabetes como un efecto de cambios que mejoran los niveles de azúcar en
sangre, los hallazgos de la investigación del Dr. Rubino en animales
demuestran que los procedimientos basados en un bypass de la parte alta
del intestino podrían funcionar invertiendo la regulación anormal de la
glucosa sanguínea.
De hecho, el bypass de la parte alta del intestino delgado no mejora
la capacidad del cuerpo para regular los niveles de azúcar en sangre.
“Cuando lo realizamos en sujetos que no eran diabéticos, el bypass de
la parte alta del intestino incluso podría perjudicar a los mecanismos
que regulan los niveles de glucosa en sangre”, dice el Dr.Rubino. En
una destacada comparación, cuando el paso de nutrientes es desviado por
la parte alta del intestino de los pacientes diabéticos, la diabetes se
resuelve.
Esto, comenta, implica que la parte alta del intestino de los
pacientes diabéticos podría ser el lugar donde se produce una señal
anormal, causando, o al menos favoreciendo, el desarrollo de la
enfermedad.
Cómo exactamente permanece disfuncional la parte alta del intestino
es algo aún por verse. El Dr. Rubino propone una original explicación
conocida en la comunidad científica como la “teoría anti-incretina”.
Las incretinas son hormonas gastrointestinales, producidas en
respuesta al tránsito de nutrientes, que estimulan la producción de
insulina. Dado que un exceso de insulina puede determinar la
hipoglucemia (niveles extremadamente bajos de azúcar en sangre) – un
estado amenazador para la vida – el Dr. Rubino especula que el cuerpo
tiene un mecanismo contrarregulatorio (o mecanismo “anti-incretina”),
activado por el mismo paso de los nutrientes a través de la parte alta
del intestino. El segundo mecanismo actuaría disminuyendo tanto la
secreción como la acción de la insulina.
En pacientes sanos, un equilibrio correcto entre los factores de la
incretina y la anti-incretina mantienen en excursión normal los niveles
de sangre en el torrente sanguíneo”, explica. “En algunos individuos,
el duodeno y el yeyuno podrían estar produciendo demasiada
anti-incretina, reduciendo de este modo la secreción de insulina y
bloqueando la acción de la misma, dando como resultado final la
diabetes Tipo 2”.
Efectivamente, en la diabetes Tipo 2, las células son resistentes a
la acción de la insulina (“insulino-resistencia”), mientras que el
páncreas es incapaz de producir suficiente insulina para superar la
resistencia.
Tras los procedimientos de bypass gastrointestinal, la exclusión de
la parte alta del intestino delgado del tránsito de los nutrientes
podría compensar la producción anormal de anti-incretina, y de este
modo da como resultado la remisión de la diabetes.
A fin de mejorar la comprensión de este mecanismo, y ayudar a que
los potenciales beneficios de la cirugía para la diabetes estén más
ampliamente disponibles, el Dr. Rubino demanda que se dé prioridad a la
investigación en la cirugía para la diabetes. “Más allá de investigar
los mecanismos moleculares exactos de la diabetes, el control
quirúrgico de la diabetes y el papel desempeñado por el intestino en la
enfermedad podrían aproximarnos a la causa de la diabetes”.
Hoy en día, a la mayoría de pacientes con diabetes no se les ofrece
la opción de la cirugía, y la cirugía bariátrica sólo se recomienda
para los que tienen obesidad grave (un índice de masa corporal, o IMC,
mayor de 35).
“Ha quedado claro, sin embargo, que el punto límite del IMC no puede
ser usado para determinar quién es un candidato ideal para el
tratamiento quirúrgico de diabetes”, dice el Dr. Rubino.
“De hecho, hay cada vez más evidencias de que la cirugía para la
diabetes puede ser efectiva incluso para pacientes que sólo son
ligeramente obesos o sólo con sobrepeso. Por eso, los ensayos clínicos
sobre este campo son una prioridad para permitirnos comparar a la
cirugía para la diabetes con otras opciones de tratamientos en el
intento de entender cuándo los beneficios de la cirugía son mayores que
sus riesgos. Las directrices clínicas para la cirugía para la diabetes
desde luego que serán diferentes de las de cirugía bariátrica, y no
estaría basada en los niveles de IMC”, anota.
“La lección que hemos aprendido con la cirugía para la diabetes es
que la diabetes no siempre es una enfermedad crónica e implacable,
donde el único objetivo de un posible tratamiento es el control de la
hiperglucemia y la minimización del riesgo de complicaciones. La
cirugía gastrointestinal ofrece la posibilidad de completar la remisión
de la enfermedad. Éste es un gran cambio en la forma de considerar los
objetivos de tratamiento en la diabetes. No tiene precedentes en la
historia de la enfermedad”, añade el Dr. Rubino.
La diabetes Tipo 2, que cuenta con entre el 90 y 95 por ciento de
todos los casos de diabetes, es una creciente epidemia que aflige a más
de 200 millones de personas en todo el mundo.
En una época en la que la diabetes se desarrolla como una epidemia
mundial, el Dr. Rubino dice que se hallar nuevas estrategias de
tratamiento es una carrera contra el tiempo. “En este punto, perder la
oportunidad que la cirugía ofrece no es una opción”.
Artículo publicado por Ciencia Kanija