Este protocolo, sucesor del POP3, se apoya en el servidor para sincronizar los mensajes en cualquier terminal. IMAP es el nombre de un protocolo
para recibir los correos electrónicos almacenados en un servidor, en
programas instalados en el ordenador (como Outlook, Windows Mail o
Thunderbird). Mark Crispin lo diseño en 1986 y desde entonces ha
evolucionado hasta adquirir su forma actual. Se postuló hace años como
sucesor del "Post Office Protocol 3" (POP3),
pero no ha logrado imponerse. Sin embargo, IMAP ofrece ventajas
prácticas cuando se quiere consultar el correo electrónico en distintos
ordenadores.
El protocolo para recibir correos electrónicos almacenados en un
servidor más usado es, paradójicamente, el más antiguo, POP3. Gracias a
él, el usuario se conecta con el servidor donde se guarden sus correos,
los descarga y se desconecta del servidor para leerlos. Su modo de
funcionamiento brilla cuando se trata de conexiones intermitentes a
Internet, como por ejemplo cuando se accede vía módem y sin tarifa
plana, o cuando se accede únicamente desde un ordenador.
Sin embargo, en la actualidad la banda ancha con tarifa plana se ha
extendido, de igual forma que el uso de varios terminales (el ordenador
de casa, el del trabajo, el teléfono móvil) para leer los mensajes de
correo electrónico. Así, lo que se antoja interesante es poder
descargarlos a todos estos dispositivos a la vez. Y esto es lo que
permite IMAP.
Con POP3 se tiene la opción de que los mensajes permanezcan en el
servidor y que, cada vez que se conecta uno de los dispositivos del
usuario, obtenga una copia de los nuevos correos sin eliminar los
originales. El gran inconveniente radica en que si no se ha consultado
el correo en uno de los terminales durante mucho tiempo, el equipo
tardará bastante en descargar los datos desde el servidor, sobre todo
si tienen adjuntos pesados.
Además, en caso de que se quiera comprobar si se ha enviado un
determinado mensaje, no se podrá realizar la comprobación, porque los
correos enviados sólo se guardan en el ordenador emisor del mensaje.
IMAP, conexión permanente y de varios equipos
IMAP soluciona estas situaciones porque se relaciona de forma
distinta con el servidor, que se encarga en este caso de centralizar la
información. El usuario se conecta y actualiza la lista de mensajes,
pero sin descargar ninguno de antemano, sólo las cabeceras; además,
esta tarea se efectúa con rapidez.
Cuando se abre un correo en particular, se bajan los datos pero
éste se mantiene en el servidor hasta que se decida borrarlo. Esta
dependencia del servidor presenta ventajas para el acceso desde
diversos dispositivos. Cuando se consulta el correo desde otro
ordenador, se accede a la misma bandeja de entrada albergada en el
servidor, sin importar que se haya leído desde otro terminal.
Además, la organización en carpetas se replica exactamente igual en
todos los dispositivos. Por el contrario, en POP3 los mensajes se
clasifican en el terminal del usuario y se debe repetir la tarea de
archivo si se maneja otro ordenador.
Asimismo, esta sincronización puede ayudar a aquellas entidades
donde varias personas gestionan una única dirección de correo
electrónico de nombre genérico, del estilo de "administracion@", puesto
que todos pueden acceder a los contenidos recibidos y enviados (si se
selecciona guardar una copia de los enviados) sin que se pierda ninguno
porque otra persona los haya descargado con anterioridad.
Este estándar se encuentra preparado para que varias personas
manden y reciban mensajes simultáneamente en la misma cuenta, pero cada
uno desde su terminal. Además, así se puede saber si uno en concreto ha
sido leído por otra persona del equipo.
Mayor flexibilidad
Configurar la recepción de mensajes con IMAP ofrece comodidad y
rapidez, como en el POP3, combinado con unas posibilidades de movilidad
que se acercan a las aportadas por los correos web
del estilo de Yahoo! Mail, Hotmail o Gmail. Por ejemplo, el usuario
puede decidir qué mensajes se descargarán para trabajar con ellos sin
conexión a la Red; sólo consultar los clasificados en determinadas
carpetas cuando se accede desde un terminal específico; o incluso no
descargar los adjuntos más pesados para que la consulta sea más rápida.
Por otro lado, este protocolo permanece conectado en todo momento
al servidor, y la recepción de mensajes se produce de manera casi
instantánea, a diferencia del POP3, donde se debe determinar el lapso
en que el programa de escritorio consultará el servidor para descargar
nuevos correos.
A pesar de las evidentes ventajas de IMAP, lamentablemente hoy en
día hay proveedores de acceso a Internet que no ofrecen este protocolo
de recepción de correos. Optan por el POP3 para las direcciones que
proporcionan a sus clientes. Las razones se encuentran en que así se
ahorran ofrecer el espacio de disco duro necesario para manejar un
correo hoy en día desde un servidor (con POP3 se supone que los
mensajes se descargan al ordenador del usuario) y también evitan la
conexión continua del usuario a su servidor.
Gmail apostó por IMAP
Gmail es el único de los grandes correos web que brinda por defecto la
posibilidad de acceder desde un programa de escritorio a los mensajes a
través de IMAP. Esto permite al usuario librarse de leer la publicidad
textual que caracteriza a este servicio. Además, Google ha implantado
un sistema de etiquetas que se transforma en diferentes carpetas con
este estándar.
Otra de las ventajas de la integración de este protocolo en Gmail
radica en que se simplifica el traslado de mensajes que se hayan
recibido o enviado desde otras cuentas de correo electrónico que se
gestionen con el mismo programa. Sólo con copiar y pegarlos a una de
las carpetas de la dirección IMAP, se guardan en el servidor de Google
con las fechas originales. Yahoo! Mail, que ofrece la posibilidad de
acceder por POP3, también permite este estándar, pero sólo a través del
programa de código libre Zimbra, que adquirió en 2007.
Via: Consumer.es