Los fraudes más habituales en cajeros automáticos son el lazo libanés y
el duplicado de tarjetas o skimming, además del uso de silicona en las
bocas de salida de billetes, o la réplica de cajeros automáticos falsos
en zonas de paso obligado.
La época de rebajas es típicamente consumista y, por derivación, de
las más intensas en lo que se refiere a operaciones de efectivo en
cajeros automáticos. Se estima que aproximadamente diez millones de
personas comprarán durante estas fechas, con un gasto medio de 125 €
por persona, la mitad de los cuales serán abonados en efectivo.
Pero también es una época aprovechada por delincuentes y timadores
para intensificar las estafas en los cajeros automáticos. En España los
fraudes más comunes son el denominado lazo libanés y el duplicado de
tarjetas o skimming, sin olvidar otras prácticas como el uso de
silicona en las bocas de salida de billetes, o la réplica de cajeros
automáticos falsos en zonas de paso obligado.
En el caso del “Lazo libanés”, los delincuentes emplean un
dispositivo mecánico para que la tarjeta quede retenida en el cajero.
Cuando la víctima intenta recuperarla, acude un individuo en su ayuda y
le pide el número secreto para extraerla. Ésta queda retenida en el
cajero y, en el momento en que el usuario desiste y se marcha, los
delincuentes recuperan la tarjeta con el número.
Por su parte, el skimming es un procedimiento novedoso que consiste
en colocar un lector-grabador de bandas magnéticas sobre el lector
original del cajero automático. Una pequeña cámara de vídeo camuflada
bajo un soporte de folletos o similar graba el PIN. El usuario, que es
ajeno al fraude, podrá salvarse de una pérdida mayor sólo si revisa
habitualmente los movimientos de su cuenta. Con este procedimiento se
pueden llegar a duplicar cientos de tarjetas en un sólo día.
Pero además de estas estafas, se siguen produciendo timos
tradicionales como el uso de silicona en la boca de salida de los
billetes o la colocación de cajeros automáticos falsos en zonas de paso
obligado.
Cinco consejos de seguridad para los usuarios de cajeros automáticos
Para garantizar la mayor seguridad en el uso de los cajeros
electrónicos, De La Rue Cash Systems recomienda a los usuarios cinco
sencillas medidas de seguridad:
1) Evitar realizar transacciones en cajeros aislados, sin cámaras de
vigilancia, mal iluminados -si es de noche- y que tengan elementos
extraños o papeles con instrucciones. En España existen 60.372
terminales, si uno resulta sospechoso, compensa buscar otro.
2) Desconfiar de las personas que ofrezcan consejos o ayuda ante
algún problema con un cajero. Si la tarjeta queda atrapada en la ranura
conviene no perderla de vista y llamar inmediatamente al banco o caja
para comunicar la incidencia.
3) Memorizar y no revelar a nadie el número secreto de la tarjeta.
4) Tener siempre lista la tarjeta y tapar con una mano el número
secreto mientras se teclea el número o la cantidad que se vaya a sacar
con la otra. Esta medida protegerá el PIN de posibles cámaras ocultas.
5) Comprobar regularmente los cargos del extracto y en caso de duda comunicárselo al banco o caja.
Medidas de la banca
Por su parte, la banca y los grupos de medios de pagos, que son los que
asumen el pago de la mayoría de fraudes, barajan distintas soluciones
técnicas de seguridad como es la implantación de un chip en las
tarjetas, o el envío de un mensaje de confirmación inmediata al
teléfono móvil cada vez que se realiza un movimiento, para poner freno
a este tipo de delincuencia. Asimismo, se están modificando las
entradas de los lectores de tarjetas para dificultar que se pueda
añadir cualquier mecanismo ajeno al mismo, y se están incorporando
nuevos dispositivos capaces de detectar las estafas más comunes, además
de teclados adaptados a la normativa Visa de seguridad, que incluyen
tecnología inteligente de detección de fraude y sistemas anti-intrusión
para evitar su manipulación.