Ya se puede ver cualquier esquina de Nueva York, San Francisco o Los Ángeles en tres dimensiones sobre los planos de Google Maps. "La privacidad sólo existe en el interior de tu cabeza". Esta frase del
veterano actor Gene Hackman a Will Smith en la película "Enemigo
público" podría servir para ilustrar bien la situación actual en
cualquier urbe occidental. Miles de cámaras, en satélites, fijas o
adosadas sobre vehículos, rastrean las calles y registran hasta el
último metro cuadrado de nuestras ciudades. ¿El motivo? Google está
empeñado en hacer un mapa "online" del mundo en tres dimensiones.
Mapas de Google: en Internet y en el propio ordenador
Google Maps, que se ofrece
gratis en Internet, permite ver en "modo satélite" fotografías aéreas
de cualquier punto del planeta salvo unas pocas zonas consideradas
posible objetivo terrorista, como las bases militares que Estados
Unidos tiene por el mundo, la Casa Blanca o el Pentágono.
Los lugares escasamente poblados, como el desierto de los Monegros
o algunas islas de Indonesia, tienen una resolución discreta ya que su
uniformidad no precisa más detalle. Pero las grandes ciudades pueden
verse con una resolución pasmosa, hasta el punto de poder distinguir un
coche, el tejado de una vivienda, un árbol o una sábana tendida al sol.
Esta tecnología, basada en imágenes tomadas desde el espacio por
satélites, se superpone con mapas detallados de todas las zonas
pobladas.
El servicio de mapas de Google gana en potencia si el internauta se descarga a su ordenador el programa Google Earth
(que instala la mayor parte de la información en el disco duro del
ordenador, de modo que se pueden mover las imágenes con la sensación
real de estar volando por el planeta). Y la experiencia se enriquece
aún más con Google Sky.
Este programa, incluido en Google Earth, sirve para visualizar el
espacio, haciendo zoom sobre constelaciones y grupos de estrellas, con
una resolución equivalente a la que se podía obtener hace una década
sólo con los mejores telescopios terrestres. Ya se habla incluso de un
próximo lanzamiento de Google Oceans, para explorar los fondos
subacuáticos.
A todos estos servicios, se añaden otros nuevos periódicamente que
sorprenden a quienes los instalan o los visitan por primera vez, como Panoramio,
una aplicación en la que los usuarios ponen fotos y datos de interés
sobre los mapas. Otras, permiten situar información sobre el mapa de
negocios particulares tales como restaurantes, hoteles, tiendas, etc.
El resultado de sumar las diferentes capas de información (gráfica,
fotográfica y de datos proporcionados por los usuarios) empieza a ser
asombroso y ha permitido a Google convertirse en mucho más que un
buscador de páginas web. Ahora es capaz de buscar servicios sobre el
mapa para el usuario, y además cobra por ello. En esta línea, el
próximo paso para perfeccionar su método es mostrar las calles de las
principales ciudades del mundo en tres dimensiones.
Los extraños coches negros
Aquí es donde entran esos extraños coches negros de Google que
últimamente se están viendo por algunas calles de Sevilla, Barcelona,
Valencia o Madrid. Llevan una especie de brazo articulado en el techo y
una cámara panorámica con once lentes. Están recorriendo las ciudades
españolas fotografiando cada esquina, cada escaparate, cada portal...
Antes han hecho lo mismo en media Europa.
Los servicios que ofrecía Google hasta ahora, con ser asombrosos,
sólo permitían jugar con las calles y ciudades en dos dimensiones; el
servicio Google Street View
añade la tercera dimensión precisamente con las imágenes que los coches
negros van captando de las calles, que recorren una y otra vez durante
semanas.
Luego, en la sede de Google montan las imágenes sobre los mapas de
modo que estén accesibles a un clic de ratón en unos bocadillos que se
abren en la pantalla del ordenador. Estos bocadillos ofrecen una visión
continua de las calles, tal y como las vería un peatón o el conductor
de un vehículo.
Google Street View está disponible en los mapas de algunas ciudades
de Estados Unidos como Nueva York, San Francisco y Los Ángeles, y se
espera que también esté disponible para las ciudades europeas en los
próximos meses.
Utilidades de Google Street View
Google Street View tiene numerosas utilidades para los usuarios. La
más obvia: cuando se busca un comercio, un local o una vivienda para
alquilar o comprar, ya se puede ver el mapa, la foto aérea y, además,
una imagen continua de la fachada, y de toda la calle. Incluso de todo
el vecindario.
De esa forma el usuario puede hacerse rápidamente una idea de cómo
llegar al lugar preciso, de cómo es éste exactamente, o de qué tipo de
vecinos cabe esperar en una zona concreta. Lo mismo ocurre cuando se
está pensando en elegir una universidad, en quedar con unos amigos en
un bar o en reservar mesa en un restaurante en el que no se ha estado
antes.
El servicio, lógicamente, también ha despertado alguna polémica:
hay quienes se han visto sorprendidos al ver su rostro en las imágenes
de Google Street View. La empresa, para evitar posibles molestias, ha
empezado a difuminar miles de caras. De todas formas, hay internautas
que se dedican a rastrear el servicio en busca de las imágenes más
sorprendentes... Y es que, pese a su evidente utilidad, Google Street
View también despierta el lado más cotilla de la Red. Los resultados ya se pueden ver:
coches ardiendo, jóvenes al sol, buceadores caminando en la calle a
pleno sol, e incluso un muchacho en el momento en el que se cae de la
bicicleta.
El negocio de la geolocalización
Hoy es posible darse una vuelta "online" con Google Maps por Moscú
sin el mayor problema, aunque 20 años atrás eso fuera impensable. Se
puede acceder a mapas creados por los propios moscovitas, ver fotos de
sus principales centros turísticos o de sus edificios públicos... Y lo
mismo si se quiere pasear por Ulán Bator (la capital de Mongolia) o por
la parte vieja donostiarra.
Detrás de tanto servicio hay un negocio inmenso, el de la
geolocalización. ¿Se está de viaje en Bilbao y se desea encontrar
restaurantes en la zona de la Gran Vía? Un vistazo a la Blackberry, al
iPhone o al Nokia de última generación con acceso wifi a la Red; se
activa el GPS, se combina con Google Maps y asunto resuelto. El
hambriento internauta viajero queda satisfecho. Y también su operador
telefónico, el fabricante del móvil, el dueño del restaurante y Google,
que se lleva su tajada mediante los anuncios.
Y no sólo sirve para paliar el hambre... En el futuro los usuarios
seguiremos la trayectoria de los autobuses urbanos, el sitio exacto
donde está la flota de camiones de una empresa, el recorrido de
nuestros hijos al colegio o la posición del taxi más cercano. Y todo
eso vale dinero.
Via: Consumer.es