Un equipo de científicos reclama haber desarrollado una nueva modalidad de cristal capaz de limpiarse a si mismo.
Para ello emplea la luz natural del día y la lluvia, evitando con ello todo
tipo de intervención humana.
El cristal, "Pilkintong Activ", ha sido dotado de funcionalidades
fotocatalíticas que permiten que la luz ultravioleta reaccione químicamente
con los depósitos orgánicos.
Posteriormente una simple llovizna limpiará la ventana sin necesidad de emplear
detergente, ya que el cristal dispone de una capa especial que permite resbalar
al agua sin que se formen gotitas.
Según sus fabricantes el cristal no necesita de unas condiciones atmosféricas
óptimas para funcionar, aunque reconoce que tienen cierta dificultad en
eliminar ciertos depósitos resistentes como heces de pájaros y períodos de
bajas precipitaciones.
En ambos casos los problemas pueden ser solventados con un simple manguerazo.
Las primeras unidades ya están siendo comercializadas a un precio entre un 15%
y un 20% más caros que los cristales tradicionales.