Dejar para después lo que puedes hacer ahora Fecha Viernes, 27 junio a las 04:15:37 Tema Noticias Generales
A todos nos afecta, en mayor o menor medida. Es un trastorno del
comportamiento, sí, decir trastorno, desorden implica que por donde se
lo mire tiene rasgos negativos porque, dicen, conlleva la pérdida de
tiempo. ¿De qué hablo? De la procrastinación: la acción de
posponer de forma sistemática actividades que tenemos que hacer con el
fin de hacer otras que nos parezcan más agradables.
La palabra viene del latín procrastinare, término que se compone del prefijo pro- (adelante) y crastinus (relacionado con el mañana).
La cosa es más o menos así: estoy
aburrido, voy a mirar televisión, ahora voy a chatear, no, mejor me
pongo a estudiar, pero no! Prefiero conectarme a Internet, o mejor me
pongo a hacer toda esa lista de pendientes que escribí en mi libreta o
busco alguna buena película para mirar… es imposible terminar cualquier tipo de tarea.
Los especialistas identifican dos tipos de procastinación:
la que afecta a cuestiones cotidianas y la que afecta a los objetivos y
proyectos fundamentales de la propia vida. Hay muchos factores que
indicen para que una persona procrostine más que otra, que sea eventual
o crónico. Entre las más evidentes y fáciles de detectar están: el
perfeccionismo, personas que tienen miedo de hacer cosas y que no les
salgan como desean, el miedo al fracaso, el exceso de autoconfianza que
lleva a que una persona postergue actividades importantes y realice
otras más relajante confiando en que podrá resolver lo urgente en poco
tiempo.
El
procrastinador sabe lo que debería estar haciendo y aun así lo
posterga, sea por falta de motivación, indecisión o la dificultad de
lo que estemos realizando. Este hábito es un síntoma cada vez más
comuún, por ejemplo, en los Estados Unidos, el 70% de los
universitarios son procrastinadores.
La procrastinación en la web
Intercrastinación es la palabra con la que se define al hecho de procrastinar en Internet.
No todo es como parece
Técnicas como escribir una lista de las tareas del día e intentar
cumplirlas a rajatabla, y hacer varios trabajos a la vez para no
aburrirse son algunas de las alternativas que se barajan a la hora de evitar ser un procrastinador.
Sin embargo y frente a esta mirada negativa, hay quienes la ven como algo bueno, positivo y de lo que se puede sacar provecho.
Por ejemplo, Paul Graham un destacado programador y ensayista norteamericano sostiene que
"hay un número infinito de cosas que podrías estar haciendo. Pero
independientemente de en qué estés trabajando, no estás trabajando en
todo lo demás. La cuestión no es cómo evitar la procrastinación, sino
cómo hacerla bien".
A su vez, John Maeda
es un diseñador y científico muy famoso, que cree que "la
procrastinación es un factor fundamental en el proceso creativo. Cuando
el costo de la procrastinación aumenta, la probabilidad de que emergan
nuevos pensamientos se incrementa también. El pensamiento que nunca
pensaste que ibas a necesitar, suele ser el que tiene el mayor peso
cuando miramos las cosas en perspectiva”.
Por último, John Perry,
profesor de Filosofía de Stanford, desarrolló una teoría que pretende
hacer a las personas procrastinantes útiles a la sociedad. Es
procrastinante aquel que deja todo a medias, es decir que a través de
una estructura este tipo de personas pueden hacer las tareas que deseen
mediante una distribución equitativa teniendo en cuenta diversos
factores, como la dificultad que se encuentra en realizarlas y el
tiempo que se va a emplear en realizarlas por completo.
La clave, según él, consiste en dejar al principio de la lista las
cosas que menos tiempo duren en llevarse a cabo y que sean más
importantes dejando el resto para otro día.