Por primera vez, un ringtone se editó en CD y llegó al primer puesto del ranking de las canciones más vendidas de Inglaterra.
Alice M. Pollina
Un personaje animado llamado Crazy frog, canta la canción que está primera en el ranking de simples de Inglaterra: Crazy frog Axel F. La criatura 3D es una ranita celeste con dientes muy blancos y ojos saltones que fue creada para ser la intérprete de graciosos tonos que se extendieron por los celulares de los ingleses como reguero de pólvora. Pero hoy, esos ringtones también suenan en los equipos de audio y las radios porque fueron remixados y editados en CD.
En el número uno de la lista elaborada por “The Oficial UK Charts Company” se ubica la voz acelerada de un hombre imitando ruidos de ciclomotores sobre la canción de la serie Beverly Hills Cop. El éxito desbancó de la cima al grupo Oasis que ocupaba el primer puesto con Lyla, y vendió cuatro veces más que Speed of Sound el primer corte del disco X&Y de Coldplay.
La ranita que logró que un ringtone se venda como canción fue creada por Erik Wernquist, un diseñador sueco de 27 años que le dio forma a esta hiperquinética y ruidosa criatura en su estudio de Estocolmo. El personaje tiene tanta aceptación que el mismo Wernquist dijo que sentía que había creado un monstruo al estilo Frankestein que lo estaba volviendo loco.
Pero Crazy frog también está haciendo ricos a su creador y Jamster, la compañía de ringtones que le ofreció venderla, porque ya generó más de diez millones de libras con un simple y molesto sonido que le hace gracia a todo el que lo escucha por primera vez: “Be ding ding ding da da ba bi de ba bruuum weeeevy”.
La voz de la frenética ranita fue grabada en 1997, en Gothenburg, como una broma. Daniel Malmedahl, también sueco y por esa época con 17 años, decidió grabarse imitando con su voz los motores de las motos de sus amigos. “Cuando lo hice me pareció muy gracioso y lloré de la risa”, dijo el ahora vendedor de hardware cuyo balbuceo se distribuyó por mail y llegó a la casilla de Wernquist, quien se puso a trabajar inmediatamente en un personaje que tuviera rasgos que se correspondieran con el exasperante pero gracioso sonido.
Cuando el personaje estuvo terminado lo bautizó The Annoying Thing (La cosa molesta) y lo subió a Internet. Al verlo, la compañía Jamster se interesó y le propuso comercializarlo.
Wernquist y Malmedahl, los padres de la “bestia” que cautivó a toda Inglaterra, todavía no se conocen personalmente. Sólo se han comunicado por mail y afirman que nunca se imaginaron que su broma tuviera tanto éxito.
Como Frankestein, Crazy frog parece haber cobrado vida ya que superó los límites imaginados por sus creadores e irrumpió en el chart de Inglaterra haciendo entrar un sonido para celular en la lista oficial de ventas de discos. Logro que nunca antes había conseguido otra "estrella de las telecomunicaciones".
Fuente: Ciudad.com.ar