Salvo contadas ocasiones, la Barra de tareas nos acompaña en todo
momento. Está a mano para acceder a nuestros programas favoritos sin
necesidad de ir al Menú inicio o darse un paseo por el Escritorio. Aún así, mucha gente desperdicia este espacio porque no sabe que
puede aprovecharlo mucho mejor sin apenas esfuerzo. Veamos cómo.
Paso 1. Desbloquear
Lo primero es ir a la Barra de tareas y desbloquearla para que
podamos manejarla a nuestro antojo. Hacer esto es tan sencillo como
hacer clic derecho en cualquier parte libre de ella (es decir, no sobre
los iconos) y asegurarse de que no está activada la opción “Bloquear la
barra de tareas”. De ser así, clic.

Paso 2. Arrastrar
Aquí es cuando nos toca arrastrar a diestro y siniestro. Esto ya
queda un poco a vuestra elección, ya que no todo el mundo tiene el
mismo tema de Windows, la misma resolución ni los mismos gustos.
Personalmente prefiero tener la Barra de tareas formada por dos filas.
Para lograrlo, se coge del borde superior y se arrastra hacia arriba.
Lo más normal después de eso es que tengas los iconos de acceso
rápido seguidos por los programas abiertos, y un espacio vacío debajo.
Este aprovechamiento no satisface nuestros deseos, de modo que vamos a
arrastrar el apartado donde aparecen los programas abiertos justo
debajo de los iconos de acceso rápido.

Paso 3 (Opcional) Añadir una barra de herramientas
Tal como lo hemos dejado puede ser un pelín soso, con una fila llena
de iconos y otra de programas abiertos. Quizá te interese añadir alguna
barra de herramientas más donde meter otros iconos para tener algo más
de orden. Por ejemplo, puedes crear una barra de herramientas donde
poner accesos directos a las páginas que visites con más frecuencia.
Por defecto Windows te permite añadir una barra de herramientas
llamada “Vínculos”. En su interior contiene los accesos directos que
tienes en la carpeta de igual nombre de tus favoritos de Internet
Explorer. Para añadirla a la Barra de tareas, haz clic derecho sobre
ella, submenú barras de herramientas y selecciona “Vínculos”.

Se te añadirá otro apartado con dichos enlaces, que podrás mover y
redimensionar como con el resto de apartados de la Barra de tareas. De
igual modo, si haces clic derecho tienes la opción de que se vean con
iconos grandes o pequeños y con texto o sin texto. Tú decides.
De todas formas, si no utilizas Internet Explorer o simplemente no
te da la gana usar esa carpeta para tu nueva barra de herramientas,
puedes hacer lo mismo con cualquier carpeta del sistema. Lo único que
tienes que hacer es seleccionar “Nueva barra de herramientas” donde
antes elegiste vínculos (es decir, clic derecho / barras de
herramientas).

Paso 4. Ajustar y bloquear de nuevo
Ya casi lo tienes. Sólo queda dejar todo colocado en su sitio, poner
u ocultar textos, ordenar los iconos… y ya está. Por si tienes mucha
curiosidad, mi Barra de tareas ha quedado algo parecido a esto.

No es que sea la octava maravilla, pero al menos me ahorrará navegar
por el Menú inicio o el Escritorio para buscar los programas que más
utilizo.
Una vez hayas terminado, vuelve a bloquear la Barra de tareas
haciendo clic derecho sobre ella. No es imprescindible, pero así
evitarás moverla sin querer.
Via: ONSoftware.com