La Red no resulta sólo útil para los pacientes y el público en general, sino también para los profesionales sanitarios. Muchas de las búsquedas que se efectúan en Internet son sobre temas
relacionados con la salud. Los datos señalan que, hasta marzo de 2007,
en Europa se registraron más de 60 millones de usuarios de información
sanitaria en la Red. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, la
información que se obtiene o no guarda mucha relación con lo que le
ocurre al usuario o no se sabe interpretar. En algunas webs, al hacer
la búsqueda, un síntoma común a veces se relaciona con patologías
graves y poco frecuentes. Esta situación provoca un temor
sobredimensionado a sufrir una enfermedad grave, una especie de
"hipocondría cibernética".
Salud en la Red
Los buscadores de Internet cobran especial importancia a la hora de
obtener información: las estadísticas indican que el 92% de los
usuarios lo hace a través de ellos, utilizando esa información tanto
para ellos mismos, en un 87% de los casos, como para sus familiares y
amigos, en un 89%. En un reciente seminario para periodistas sobre
"Internet como fuente de información sanitaria", se ha reafirmado la
importancia de Internet en los temas relacionados con la salud.
En el evento, se presentaron los datos de una encuesta, realizada
por Google, en la que se muestra que en España el 71% de los usuarios
recurre a Internet para informarse sobre temas de salud. Las
enfermedades comunes, la planificación familiar, los problemas de salud
mental y cuestiones relacionadas con la estética son las principales
búsquedas de los usuarios.
Es indiscutible el importante papel que juega Internet como fuente
de información para pacientes, profesionales sanitarios, periodistas y
para el público en general. El fácil acceso a la información
ha cambiado el perfil del paciente, mucho más informado, que acude
ahora a la consulta sabiendo más acerca de su enfermedad. Esto ha
provocado, en cierta manera, un cambio en la relación entre el médico y el paciente, ya que éste posee la capacidad de participar con más criterio en las decisiones terapéuticas.
Pero Internet no resulta sólo útil para los pacientes y el público
en general, sino también para los profesionales de la salud, para
quienes se ha convertido en una herramienta de rápido acceso a la
información. Así, el 82% investigan patologías concretas a través de la
Red y el 78% busca información sobre medicamentos.
La "cibercondría"
Numerosos usuarios consultan páginas web en busca de respuestas
para sus síntomas, pero a menudo la información que obtienen no tiene
relación con lo que, en realidad, les ocurre o, simplemente, no saben
interpretar lo que hallan. Es muy fácil encontrar trastornos graves y
poco frecuentes sobre un síntoma común y, en apariencia, poco serio,
por lo que con facilidad aparece el temor a sufrir enfermedades graves.
A este temor excesivo o poco justificado a padecer una enfermedad
tras informarse en Internet se le ha bautizado como "cibercondría", ya
que podría considerarse una especie de hipocondría
cibernética. Un ejemplo de ello podría ser el número en aumento de
pacientes que, tras realizar una consulta por tener dolor de cabeza,
acuden al médico convencidos de padecer un tumor cerebral.
En un estudio realizado por Microsoft, se encuestó a 515 usuarios
sobre el uso de la Red como fuente médica. Entre las conclusiones del
trabajo destaca que la información encontrada en Internet tiene el
potencial de incrementar la ansiedad de personas con escasos o nulos
conocimientos médicos, sobre todo cuando las búsquedas se usan para
realizar un autodiagnóstico. Las principales causas de la ansiedad ante
la búsqueda son la información hallada al abrir determinadas páginas y
el número de páginas que aparece tras la consulta, además del orden en
el que se muestran.
Por otro lado, dentro de cada sitio web, los factores que
contribuyen a la ansiedad son la mención de síntomas graves, la
terminología usada, la poca referencia a síntomas benignos, el grado de
fiabilidad de la fuente así como el uso de un vocabulario médico
demasiado complejo. Un claro ejemplo de esta discordancia en cuanto a
la información se observa en las búsquedas "dolor en el pecho" o
"contracción muscular", ya que en la Red aparecen con la misma
frecuencia y relevancia páginas en las que se habla de patologías leves
como sitios en los que se describen trastornos mucho más graves y poco
frecuentes.
En este sentido es importante recordar que la información en la Red
constituye una buena orientación pero nunca debe sustituir al
profesional de la medicina, que es quien valorará esta información en
su contexto adecuado. Una posible solución podría ser facilitar al
enfermo la dirección de páginas recomendadas por el propio médico, para
que el paciente pudiera realizar sus consultas de forma controlada.
Hacer búsquedas de confianza
Cuando se busca información sobre salud en Internet es importante
tener en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar es importante
considerar la fuente de la información, comprobando quién está a cargo
del sitio. Los organismos oficiales, las universidades, las
asociaciones sanitarias y las fundaciones suelen ser fuente de garantía
e independencia. La financiación del sitio también es un factor que se
debe tener en cuenta, ya que puede afectar al tipo de contenido que se
presenta (un ejemplo serían las compañías farmacéuticas).
Respecto a los contenidos, es importante que el sitio tenga comité
editorial que revise la información que se publica. Valorar que la
información esté respaldada por investigaciones y si éstas han sido
publicadas en revistas de prestigio puede resultar garantía de calidad.
La información debe estar al día; la fecha más reciente de
actualización o revisión ha de indicarse con claridad.
Con sello de garantía
No es imprescindible que un organismo avale la información sobre
medicina y salud de los sitios web fiables. No obstante, existen
programas de acreditación como Web Médica Acreditada (WMA),
perteneciente al Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, cuyo objetivo
es mejorar y garantizar la calidad de los contenidos sanitarios en
Internet. Las páginas web solicitan esta distinción; una vez otorgada,
se revisan una vez al año. Entre las condiciones que se requieren para
obtener este sello de garantía se encuentran el presentar la autoría de
la información, la actualización de los datos, que se trate de un sitio
accesible y que la publicidad quede claramente diferenciada del resto
de la información.
Otros medios que ayudan a certificar la calidad de una web son el
seguimiento de códigos de conducta, las guías de usuarios con preguntas
enviadas por los internautas y la creación de webs que incluyen otros
sitios seleccionados previamente.
Los motores de búsqueda son, hoy por hoy, las herramientas más
utilizadas para obtener información sanitaria en Internet. Es
inevitable que entre fuentes de calidad aparezcan otras menos fiables,
y es a veces difícil para el usuario el poder identificarlas de forma
correcta. Con el fin de facilitar esta tarea, Web Médica Acreditada ha
presentado, en colaboración con Google, la herramienta "WMA Google
Search", un motor de búsqueda personalizado de Google que facilita el
acceso a información de calidad sobre temas de salud.
El usuario también dispone de QUATRO (Quality Assurance Content
Description), un proyecto europeo que facilita el reconocimiento de las
webs que posean sellos de calidad y descripciones de sus contenidos
llamados "etiquetas" (en formato de metadatos -datos sobre datos-).
Estas etiquetas son detectadas de forma automática cuando se realizan
las búsquedas, lo que mejora el acceso a información de calidad.
QUATRO funciona a través de una ampliación del navegador Firefox
llamado ViQ que. Al instalarse, aparece en el navegador en forma de un
pequeño icono que indica la presencia o ausencia de etiquetas así como
la fiabilidad de las webs que visita el usuario. Además de con ViQ,
también puede verse si una web está etiquetada usando la herramienta
LADI, asociada a los motores de búsqueda Google y Yahoo!
Via: Consumer.es